Mollet amb Cuba, ante la resolución de la ONU condenando el Bloqueo contra Cuba

BLOQUEO, EL GENOCIDIO MÁS LARGO DE LA HISTORIA.

El mundo vuelve a apoyar a Cuba, aislando por enésima vez a Estados Unidos.
El 28 de Octubre la Asamblea General de las Naciones Unidas votó por vigésima tercera ocasión la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”
Tema muy importante para la comunidad mundial porque atañe al Derecho Internacional que protege a los Estados grandes y pequeños, ricos y pobres y es la garantía de la independencia de todos, así como al ejercicio de la soberanía nacional que es la base de la igualdad soberana.
También tiene una relación directa con el disfrute de los derechos humanos por todas las personas y por todos los pueblos.
Este Bloqueo ataca a la libertad de comercio y navegación que protege los intereses de los Estados, las compañías y los ciudadanos.
Es un hecho que, en el último período se ha recrudecido el bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba y también, que se ha intensificado su aplicación extraterritorial en todas las regiones, especialmente mediante la imposición de enormes e insólitas multas por 11 mil millones de dólares contra 38 bancos, como el francés BNP Paribás, que realizan transacciones con Cuba y otros países.
Los daños económicos acumulados, enormes para una economía pequeña, alcanzan 1 billón 112 mil 534 millones de dólares, calculados al valor del oro.
Los daños humanos del bloqueo crecen. Son ya el 77% de los cubanos los que nacieron bajo estas circunstancias. El sufrimiento de nuestras familias no puede contabilizarse. Son muchas las convenciones internacionales que lo prohíben, incluida la de Ginebra de 1948 contra el genocidio. Se afecta el ejercicio de los derechos humanos de un pueblo entero. Se obstaculiza seriamente el desarrollo económico del país.
Aunque el sistema cubano de atención social y salud logra impedir las pérdidas de vidas, ninguna persona honesta, en el mundo ni en los Estados Unidos, podría apoyar sus devastadoras consecuencias.
Pese a todo, la cultura nacional, la educación y la garantía de derechos e iguales oportunidades permite ser a Cuba una sociedad instruida y solidaria.
No hay hostilidad entre los pueblos de EE UU y Cuba. Cuba acoge hospitalariamente a los pocos norteamericanos a los que su gobierno permite visitarla o que asumen los riesgos legales de hacerlo, y a quienes vienen a brindar ayuda humanitaria, como los “Pastores por la Paz” o a estudiar medicina en Cuba.
Los norteamericanos reclaman la libertad de viajar al único lugar del planeta al que se les prohíbe hacerlo y el derecho a recibir información directa y personal de la realidad cubana.
La emigración cubana en EE UU, sufre medidas discriminatorias y numerosos obstáculos a la reunificación familiar, los viajes en ambas direcciones, los costos excesivos que se le imponen, la manipulación política. Esta emigración desea mayoritariamente paz y bienestar para sus familias y su pueblo y vínculos normales con su nación de origen.
El bloqueo daña a Cuba pero daña también a los Estados Unidos.
La decisión de eliminar el bloqueo sería bienvenida a escala mundial y resultaría una influencia unitaria, a favor de la paz y la solución pacífica de los conflictos y las diferencias.
El Presidente Barack Obama tiene todas las prerrogativas constitucionales, sin ir al Congreso, para modificar aspectos determinantes del bloqueo e introducir una dinámica nueva y decisiva en la relación bilateral.
Invitamos al gobierno de los Estados Unidos a una relación mutuamente respetuosa, sobre bases recíprocas, basada en la igualdad soberana, los principios del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas.
Se puede intentar encontrar solución a las diferencias, mediante el diálogo respetuoso y la cooperación en aspectos de común interés. Se puede vivir y relacionarse, de forma civilizada, dentro de las diferencias.
Cuba no tiene porqué renunciar a su soberanía ni al camino libremente escogido por su pueblo para construir un socialismo más justo y eficiente, próspero y sostenible. Tampoco no tiene porqué desistir en la búsqueda de un orden internacional distinto ni dejar de luchar por “el equilibrio del mundo”.
La Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó con el respaldo de 188 de sus 193 miembros la resolución Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba.
El documento no fue respaldado por Estados Unidos e Israel, mientras que Islas Marshall, Micronesia y Palau se abstuvieron.

Mollet amb Cuba

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